22 de marzo de 2012

De León 1188 a Cádiz 1812…

...pasando por La Real Isla de León


Si empezamos por desarrollar el contenido del título, debemos decir:
De la Carta Magna Leonesa, o sea los Decreta  elaborados en la Curia Regia de  Alfonso IX en 1188, donde, al haber sido convocado el pueblo leonés como estamento al lado del Clero y la Nobleza, se ponía en juego por vez primera un incipiente parlamentarismo dando pie a lo que se empezaría a llamar Cortes… 

A Cádiz, donde estaba prevista en 1810 la celebración de las Cortes Extraordinarias y Constituyentes, pero que, ante el asedio del ejército francés a esta ciudad, hubieron de reunirse los diputados en la Real Isla de León, un lugar libre, donde no había entrado el ejército invasor.

Allí, cuenta José María Queipo de Llano, VII Conde de Toreno, en la sala capitular del Ayuntamiento, con el Consejo de Regencia se reunieron los diputados, como acto preparatorio;  posteriormente tendría lugar la primera sesión de las Cortes Constituyentes, y el juramento en la iglesia Mayor Parroquial de San Pedro y San Pablo.  
Se inauguraba así un parlamentarismo representativo; era el 24 de septiembre de 1910.  


Dos importantes hitos. Afectando el primero a los leoneses y al resto del pueblo del Reino de León de aquél entonces, y el segundo a todos los españoles tras la guerra de la independencia.
Sobre nuestras Cortes de 1188 siempre ha sobrevolado una incomprensible ley del silencio, tolerada de forma absurda por los leoneses. En la actualidad autonómica, esa omertá, no sólo se ha mantenido, sino que, diría más, se ha potenciado, y nuestra tolerancia se va embotando más y más.
Cuando tocaba recordar el 1.100 aniversario del nacimiento del Reino de León, en el 2010, aquel silencio resultaba tan oneroso que no tuvieron más remedio que reconocer a regañadientes que León fue la cuna del parlamentarismo, pero eso sí, dando a los pocos actos que programaron desde el ente autonómico la dimensión más casera posible. Y lo consentimos.
Nada que ver con los fastos en Cádiz, en 2012, participativos y buscando el máximo relieve, con tiempo preparado, y al más alto nivel representativo desde el principio.
 En la Real Isla de León, ejerció su poder la noble familia Ponce de León. Tuvo su origen ésta en Pedro Ponce de Cabrera, Alférez Mayor del Reino de León, en 1235, y Aldonza Alfonso de León, hija ilegítima de Alfonso IX, por lo tanto hermanastra de Fernando III, quien a partir de 1230, muerto su padre, también tenía bajo su corona el Reino de León.
Este territorio, Real Isla de León, más adelante San Fernando,  ha sido relegado a un segundo plano, cuando no “olvidado” en beneficio de Cádiz, precisamente en un pasaje histórico tan importante como el de las Cortes de 1810 de las que surgiría la Constitución promulgada precisamente en la ya liberada Cádiz, el 19 de Marzo de 1812.
Y  esa Constitución tuvo su monumento, aunque hubo que esperar al primer centenario para que se empezaran las obras, 1912; se realizó en Cádiz y sin duda su empaque está en consonancia con el hecho histórico. 


Nuestras Cortes de 1188, que rompían moldes con la asistencia del pueblo, los hombres buenos, de las que nacerían unos Decreta, que en su conjunto constituyen una verdadera Carta Magna, donde el propio Rey autolimitaba sus poderes, y los leoneses, como pueblo, alcanzarían derechos y libertades bien especificados, sigue sin un recuerdo arquitectónico. 
A Alfonso IX  se le ha despachado con una callecita con su nombre. Un claro ejemplo de la tolerancia cuando no abulia de los leoneses para dar a conocer y vivir sus valores históricos. 
Las Cortes de 1188 fueron aludidas en los libros de pasada, cuando no  silenciadas, devaluadas siempre.
Recientemente ha habido dos ocasiones para promover  un recuerdo artístico en consonancia con  el hecho histórico de 1188. Una: el octavo centenario, año 1988, que la Junta autonómica nos deslució, con la pasividad política de los nuestros, sacándose de la manga una implicación castellana que no se correspondía con la realidad, ¡y transigimos!
Y otra cuando intentábamos celebrar el 1100 aniversario del nacimiento del Reino de León, momento en el  que se volvieron a recordar las Cortes, en el programa del ente, bien es verdad que con un poco más de énfasis, pues lo contrario hubiera sido un dislate. Pero de monumentos nada, y no era por dinero entonces,  así pasó con más pena que gloria la efeméride del natalicio.


Hasta que en 2007, con motivo del reacondicionamiento de la plaza de las Cortes Leonesas, municipalmente se decide colocar como recuerdo de éstas un “detalle”, corto, no sea que se vayan a enfadar los jefes autonómicos; y ahí están, unas piezas de un puzle, a veces con rumor de agua a su espalda, y en el suelo, como nivel más bajo, para ser pisadas y que el polvo las vaya cubriendo, placas de bronce con algún apunte alusivo. El centro de la plaza, diáfano, para instalar carpas, ¡vaya idea!   















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