18 de septiembre de 2012

Soberanismos o proyectos compartidos


Para el señor Herrera el movimiento social originado el martes día 11 en Barcelona, tiene su respuesta: No  es momento de soberanismos ni de independentismos.




Sin entrar directamente en ello, con relación a lo leonés me planteo: Qué se puede esperar del  señor presidente de un ente que se ha negado a reflejar en letra estatutaria de la Comunidad el derecho de los leoneses a tener diferenciado su territorio, su región; dato éste que podía darnos un mínimo de dignidad.  Y que hayamos de estar por narices adscriptos a la que llaman Castilla y León, sin que nos digan a qué León aluden, es inadmisible. Y hay más:

No estaba él en el momento crucial de habérsenos negado el derecho constitucional a elegir destino autonómico; por ello no podemos culparle de tal cosa, pero sí de que  sabiendo esta vicisitud dolorosa para los leoneses, imborrable , por lo tanto una afrenta permanente y la tiene en su “casa”, se permita   juzgar  al pueblo de  otra autonomía.

He dicho al pueblo, puesto que estando relativamente cerca, he podido verlo en esta ocasión como un movimiento social fundamentalmente, aun cuando haya las consabidas incrustaciones políticas de quien está en el terreno de las soflamas y del que se apunta a un “bombardeo” para  que no se le marche el voto.

En la gran  Diada de 2012, la señera, la del pueblo catalán,  la del catalanismo,  originaria en la Corona de Aragón, ha sido imbricada con la independentista, ésa que han venido ensayando, distribuyendo y haciendo tomar vigor desde  ERC, y otros.  A esta bandera, con las mismas franjas rojas y amarillas de la señera al uso, la han añadido en su lado izquierdo  una ”estrella blanca sobre un triángulo  con fondo azul europeo”, l’estelada, dicen.

El drama actual, el de la recesión, la crisis económica y el problema laboral subsiguiente,  bien puede haber engordado el número de asistente a la manifestación, pero no es privativo de allí,  lo padecemos todos,  señor Herrera,  por lo tanto también en la Comunidad que Vd. rige.  De modo que no barra para afuera responsabilidades.

Cada institución de las que tienen cabida y sometimiento a la Constitución, hay una alícuota parte en tal decaimiento laboral y económico; y el estado del bienestar ganado se está tornando en malestar social.  Todas  ellas, las instituciones, están manejadas por los políticos que votamos; que éstos se desentiendan del pueblo, de las peticiones del pueblo,  es inadmisible; cuando, además, quieren que tengamos fie ciega en ellos y no pensemos, pues se precian de saber lo que más nos  conviene a los ciudadanos.

A nosotros,a los leoneses, tal como nos va en la Comunidad, despersonalizados y olvidados, hasta nos podía ser favorable una revisión del estatus autonómico en algunas de ellas, como no faltan voces que lo piden. Esta comunidad,  que nos tiene abducidos, es una parte de territorio español, pero no tiene un único pueblo como pretenden, a pesar de sus esfuerzos de ayer y de hoy, somos dos, y culturalmente diferenciados. Y puede que sin tardar se lo volvamos a decir un día masivamente en las calles.

Los catalanes salieron, en la Diada, un millón de ciudadanos. Impresionante cifra. Pero veamos, Barcelona capital, población urbana: 1,7 millones de ciudadanos; haciendo abstracción de los que acudieron de otros ámbitos, podíamos decir que salió a la calle el 60%.  El  4 de Mayo de 1984, el día de la gran manifestación de leoneses por su autonomía, lo hicimos en número de 80.000 ciudadanos,  y la población capitalina estaba entonces formada por 132.000 habitantes; salió  pues,  a la calle, un 60%                                                                                                                         



Como quiera que no han variado las circunstancias lesivas para los leoneses, es más, se puede decir sin lugar a engaño que se han ido agravando; debe tener  presente el señor Herrera que los ciudadanos de León pueden repetir  en cualquier momento su gran protesta; en cuyo caso ¿qué les va a decir?, ¿que sean solidarios con los castellanos, con los que nunca se han entendido? Y, ¿con nosotros quién está siendo solidario?

Por lo tanto, respétese primero  nuestra identidad, nuestro territorio,  y  con ambos, el deseo popular de comunidad propia refrendada. Luego ya hablaremos de  compartir, señor Herrera.






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