30 de abril de 2018

La Lectura de los Decreta, en la senda de las tradiciones

 


Lectura popular, sin alharacas políticas, promovida en origen por Juan Pedro Aparicio y José María Merino. ¡Feliz idea! Pensada para León, urbe regia antaño, a desarrollar en la plaza de San Isidoro en Abril de cada año. Tuvo su inicio en 2017. Digna de entrar en la senda de lo tradicional. Y hacia ello va...

Por iniciativa de David Díez Llamas, siempre en la brecha de lo leonés, con ímpetu leonesista, piensa, madura ese año y consigue, la Lectura de los Decretas fuera de León, capital, en 2018.   Un gran esfuerzo el suyo. 

Gijón, Bilbao, Santander, empezaron su camino. Conozco su perseverancia, por ello no me extraña que esté en su ánimo intentar ir más allá. El amplio programa anunciado para La Coruña es la mejor de las pruebas. En la Casa de León.












Lectura en el Parlamento de Cantabria

 

                                                                                                                     
 

Tras la introducción, unos recuerdos necesarios para una propuesta final

El ente autonómico que, bajo la denominación de Castilla y León,  nos tiene englobados a los leoneses como Comunidad autónoma, tuvo en sus manos el momento ideal para destacar, en 1988, cuando tocaba celebrar la gran efeméride el Reino de León, el año de la celebración del Octavo Centenario de la Marga Curia de 1188. Recordando cómo Alfonso IX  empezaba a contar para sus Curias con la colaboración de los Hombres Buenos del Reino.

Pero no, en modo alguno había que destacar lo leonés. La meta era castellanizar la conmemoración, y así lo hicieron arrancando en Burgos el programa. Hablar de repercusión europea, no interesaba. De parlamentarismo, no les convenía hablar. Los leoneses de León, en último estadio autonómico, veníamos siendo la verdadera oposición a que el ente autónomo se consolidara.
 
En 2010 con motivo del 1.100 aniversario de la conmemoración del nacimiento del Reino de León, la Junta autonómica, en plan cultural, por mediación de la Fundación Siglo, toma el mando y programa; decide contar con Juan Pedro Aparicio como Comisario de los actos a desarrollar. Aquí y a este respecto podía aportar más, pero creo que no procede.

Al Abad de San Isidoro de manera halagadora, le entregan una medalla de oro,  por la ocasión, sencillamente para mantener al clero, como poder, contento. (Recomiendo la lectura del enlace, para mejor comprensión)



Con Aparicio como Comisario y promotor del documental: León Cuna del Parlamentarismo, se logra lo mejor. Es bueno recordar, que el profesor Keane Catedrático de Teoría Política en la Universidad de Westminster, en feliz encuentro con Aparicio, puso la nota firme de que estábamos en un camino recordatorio en el que mucho antes deberíamos haber entrado, de ahí a la justa reivindicación: Origen del Parlamentarismo. Reino de León.











En paralelo, otro leonés, Rogelio Blanco,
emprendería el reto de la recopilación de documentos que mostrar ante la UNESCO. Y así sería,  presentar, defender y seguir el progreso, hasta llevar a buen puerto el empeño.




Los autonomistas del ente autonómico, sabedores de tales esfuerzos, tratan de absorber el beneficio histórico del reconocimiento que se presume; rompen el silencio oneroso que mantenían al respecto, y  en 2011, como si de su generosa comprensión naciera, “nos conceden a León, ciudad, el título de Cuna del Parlamentarismo”.  No es desdeñable la maniobra. Pero su concesión no va más allá de una placa en el parlamento castellano al que nos atan, y algunos letreros de “León, Cuna del Parlamentarismo” por aquí.
Lo suyo es absorber nunca entender, ni tratar de compartir, y siempre dados a las injerencias manifiestas.    

Para hacer región, Región Leonesa, recuperar complicidades, hermanarse, sería formidable, todos a una, en fecha y momento, la exaltación popular, lectura y recordatorio de los Decreta, en las ciudades siempre citadas como participantes con Hombres Buenos, electis civibus, en la Curia de 1188:

León, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Zamora, Astorga, Toro, Benavente, Ledesma... sin perjuicio de las que fueron del reino, hoy en sus autonomías correspondientes, y  que en su ánimo estuviera compartir. 

Pero paso a paso, afincando lo que hay, no tratemos de desbordar, es bueno consolidar, con firmeza y sin peligrosas pausas.


*Las fotografías de Gijón y Bilbao, están tomadas del Blog RAIGAÑU



27 de abril de 2018

Pendones y agua confundidos


Nada más verla, la fotografía aquí traída, me causó una fuerte impresión. Encuadraba una belleza sorprendente, pendones y agua confundidos, que  el objetivo de la cámara siempre presta de Antonio Barreñada supo captar pocos día atrás, cuando  las calles de la capital acogieron un desfile  que  se pretendía encajar en el juego costumbrista del sentir leonés.

La promoción tenía indicios de duda, dada la fecha, el día y la situación autonómica leonesa. Eh ahí otra vertiente a contemplar, de la que surgen unos ripios estructurados cual lamento, por un País al que le cuesta despertar de un letargo peligroso. Veamos: 

                 

Detener el agua y el tiempo

La vara vertical de cada chorro,
los arabescos del agua frenada en su ascensión,
o en apunte de caída,
perdido su carácter de  incolora
viene, en su inocencia, a remedar el aura mágica de los pendones concejiles

Altos y bien visibles
tradición y orgullo secular,
desbordante  ilusión  
ya sea en  individualidad altiva
o  cuando, conjuntados,  toman  talante  de  magna representación
verdadero  soplo vital de un reino en remembranza.  

Pero, si con nuestros colores dejamos pintar otra efeméride
poco haremos envolviendo  en el paño concejil
anhelos siempre nuestros,  
en tanto otros, taimados,  tratan de robarnos el  sentir.

Hasta los  más genuinos damascos  se pueden contaminar
si el maleficio  de  lo extraño, de lo impuesto,
vendido con  astucia
no es más que el continente edulcorado
del meollo foráneo al que nos atan.

Mas, no es posible parar la historia,
ni siquiera el pueblo al que se la escriben
por ello mucho me temo  León, ¡ay mi León!,  
que estás dejando manejar tus glorias, las  de un reino que nos borran…
¡¡¡Reino de León!!!

24 de abril de 2018

El intento permanente de preponderancia castellana


!En busca de los huesos perdidos!  
Cuando Villalar, no propiamente como pueblo, sino como significación comunera, y bien castellanizada desde la más Vieja Castilla que osadamente dirige Valladolid, ahí es nada, vuelve al calendario  la obstinación impositiva del llamado Día de la Comunidad,  y el de 2018 viene acompañado de la noticia que acabo de enunciar  en el arranque: van en busca de las osamentas comuneras. Hacia ellos todo respeto.

El anuncio ha sido formulado por Silvia Clemente presidenta de la Cortes autonómicas. Desde que empezó la legislatura  ha adoptado para con lo leonés un aparente gesto de comprensión. Observando sus fotografías en los medios no era difícil apreciar  una supuesta serenidad en su rostro a veces de “porcenalosa”. Al principio pudo confundirnos, pero pronto nos topamos con la Fundación que avala, donde subyace una bien orquestada homogeneización  de todo y todos, tendente al sometimiento leonés.

La UNESCO puso en el mundo algo que situaba a León en la cabecera de los titulares. Ante esto había que hacer algo, y así vino a León con las Cortes y los cortesanos (procuradores),  los de allí,  y los de aquí,  especialmente fieles colaboradores tan necesarios a  ella  como dañinos para los leoneses a quienes representan. Procedía justificar gestualmente, que lo de  Cuna del Parlamentarismo , estaba “presente en sus obligaciones”, y dadivosa venía a demostrarlo

Mas, la segunda lectura era otra: estas Cortes son la que os controlan, están afincadas en Valladolid y vosotros, leoneses, atados y bien atados.
Pero hay más, el reconocimiento mundial, lo tiene clavado en su orgullo castellano, y se ha agravado con el advenimiento del Milenio del Fuero de León, cuya gloriosa festividad el ente silenció, se difuminó cuanto pudieron, controlando los programas para que de  exaltación ¡lo justito!

 Quiero dejar claro que no la sitúo como única artífice, la destaco por el cargo.  La consigna del sometimiento de lo leonés es fruto político y de los políticos del ente autonómico, los que  dirigen y los que colaboran. ¡Ah! y los que les votan, una y otra vez. 
Por si a alguien le interesa, siempre he ejercido el voto, pero claro: leonesista.

La noticia reciente,  útil para el intento preponderante que apabulle a lo leonés, la citaré con uno de sus titulares:El Tiempo de la libertad, Comuneros V Centenario”.  Saltó a los medios con una  bien adornada  grandilocuencia,  gratuita, por otra parte,  y es merecedora al menos un somero análisis, no sin antes traer un recordatorio de 1988.

En ese año los leoneses  debíamos haber organizado y celebrado el octavo centenario de las Cortes de 1188. Lo malo fue que nuestros próceres locales, fieles al ente, dejaron que nos organizaran los actos, que elaboraran un programa, y así resultó, castellanizado al máximo, repartido en el tiempo, todo tarde y difuminado.  Y el pueblo tragó.

Consciente de la transcendencia de la efeméride, tenían que sobreponerse en plan castellano,  y  nada mejor que empezar a destacar desde ya (en aquel entonces) el asunto Tordesillas… para 1994. Consistía en valorar, al alza y como contraposición, el  Tratado que en tal localidad  firmaron portugueses y españoles para una estable división del Nuevo Mundo en 1494. 

Como no han tenido forma de digerir lo que ha supuesto para León, Reino o Región, que la UNESCO nos sitúe como Cuna del Parlamentarismo en Europa, más el Fuero, con claros adelantos beneficiosos para el pueblo leonés en cuanto a derechos y libertades, no se le ocurre a la presidenta de las Cortes autonómicas  mejor cosa que, en relación con los comuneros, situar su batalla como  la “primera revolución democrática y constitucional de Europa”.

Pero hay más, como contrapunto  a que el pueblo leonés medieval situado como estamento empezara a intervenir en las Curias Reales, con voz y voto. Es más, que alcanzaran que el Rey, Alfonso IX, motu proprio, rebajase sus poderes en favor del pueblo de su reino, ellos, los castellanos,  muestran “con sus comuneros” :  “lograron que el rey dejase de utilizar el reino para sus intereses personales y pasase a pertenecer a la Comunidad”, que ya es fantasear.

Para epatar al personal, también anuncian que van a llevar “a cabo investigaciones arqueológicas para localizar los restos de los capitanes Comuneros Bravo, Padilla y Maldonado”. A este respecto nos viene a la memoria el tratamiento que el ente dio al informe final del estudio que una treintena de expertos  dieron a los restos reales, del Reino de León, ubicados en el Panteón Real en San Isidoro:   ¡Ocultación!



Recordemos que se iniciaron los trabajos en 1997 con la mejor de las sonrisas y bendiciones del Abad Viñayo, al que ciertamente defraudaron y con él a todos los leoneses.


 Y la Junta, depositaria del informe final,  se niega a hacerlo público, unas 400 páginas, que deben encerrar datos sobre los Reyes de León, el papel desconocido de los expertos después de vicisitudes varias, peripecias mil de la encargada o directora del estudio Encina Prada y la desilusión para todos. Y que yo sepa ¡siguen sin soltarlo!

22 de abril de 2018

Purpurada que te quiero purpurada


Una noticia autonómica mordiendo a León o mejor a lo leonés, nos avisa del cada vez  más entrometido proceder de la Junta autonómica.

Nos han perdido totalmente el respeto. ¿Quién les da fuelle para esto y más? Nosotros,  los leoneses que votamos en las autonómicas, al partido que sea, (escasamente a los leonesistas que si nos defenderían) en plan ideológico, sin entender el daño identitario que nos ocasionamos. Antes eran dos y ahora son cuatro. (Leonesista con más posibilidades, uno)

La noticia que comentaré, aunque hay otras, viene a hacernos comprender cómo aprovechan todas las coyunturas para hacer ver que estamos sometidos, incluso contentos en el ente,  y por ello participamos en la fiesta del 23/A Villalar. 

La Noticia:
Tres conciertos simultáneos para el día de la Comunidad el Día de la Comunidad
León, Ponferrada y Astorga.

¿Quiénes colaboran?, los tres Conservatorios correspondientes.  ¿Qué celebran? Es una pregunta retórica plenamente, pues la respuesta sería NADA. Es puro colaboracionismo musical. 

Para justificarse o halagar a los autonomistas que nos gobiernan, dicen  que para “extender la fiesta a toda Castilla y León y construir entre todos un sentimiento de pertenencia a una Comunidad muy grande".  ¿Grande en qué?  En extensión geográfica mal entendida  y peor respetada, será. 

Y añaden:
 "Pretendemos que todos los ciudadanos tengan una actividad especial para sentirse parte de esta Comunidad a través de la cultura…

Intentar captar a los leoneses por el oído, yendo los familiares a ver como tocan sus hijos, sobrinos, primos etc, y poco más,  no cuela.

"La música es una forma festiva e intensa de celebrar las cosas", aseguró Juan Luís García, director de la orquesta de León capital. Pero, ¿qué celebramos?, la dominación castellana o el sometimiento leonés a golpe de sonatas? Y mira que la Junta con lo del conservatorio de León ha jugado con los leoneses, no ha mucho.

Al parecer actualmente preside la Fundación Villalar Juan Zapatero, con el estilo diplomático del elefante en la cacharrería, no se le ocurre cosa mejor que venir a León, al paso que anunciaba los conciertos antedichos, a cantar, sin acompañamiento musical, las excelencias de la Fundación “que de no existir habría que inventarla”, es de suponer para que él la dirigiera.  

Ya sabemos los leoneses lo que podemos esperar de sus actuaciones. Y por si no lo teníamos claro, ahí va otra andanada, vino a decir lo de Comunidad leonesa, no os engañéis leoneses, lo advierto, es “un ejercicio de historia/ficción”. Marcando así un profundo desconocimiento de la Constitución, de la que se deriva un derecho que nos asiste a tenerla. Lo suyo es ¿despiste o maledicencia?

En el discurso Herrera:

«El Estado Autonómico no es un modelo fallido, sino tal vez, como le sucede también a la Unión Europea, un modelo incompleto»,  aseveró, para avisar de que su existencia no se justifica en «ningún pedigrí identitario, sino en la llana obligación de respetar la ley y prestar un servicio mejor a las personas».

Lo dice él, presidente del ejecutivo autonómico hoy, de  un ente que empezó intentando imponer  el pedigrí castellano a todos, personas y cosas. Si los leoneses hubiéramos permanecido callados el “pedigrí” castellano territorial y popular nos hubiera invadido y anulado, siendo un apéndice manejable. Su arma potente la Fundación Villalar, bien engrasada con dinero público para adoctrinamientos irrespetuosos a más no poder, es un arma letal.
  
Como les falló la castellanización clara o encubierta, pasaron a lo castellanoleonés, de apariencia más asumible, pero en el fondo el mismo daño. La intencionalidad primigenia del ente ha sido no respetar la identidad leonesa, o si se prefiere la identidad regional leonesa, mediante su silencio, la ocultación, o la tergiversación histórica.

Señor Herrera: Hay que empezar por analizar lo que supone a los leoneses como imposición la pertenencia a la Comunidad. Nuestro rechazo: “León sin Castilla” sigue vigente. En vez de formar una identidad comunitaria homogeneizada impulsada desde el poder político,  cualquier simple gesto de comprensión hacia las dos regiones, la leonesa y la castellana vieja, hubiera empezado a crear acercamiento entre partes, pero no,  se trataba de imposición. A los ciudadanos leoneses ¡ni agua!, dicho algo más que como pura retórica, porque la real, la de Riaño ya la saben llevar para disfrute castellano.

Los leoneses, los de la región triprovincial leonesa, queremos llevarnos de la bandera inventada para la Comunidad el 50% que nos corresponde,  e instalar la purpurada del León rampante de un Reino, en nuestro territorio, como autonomía propia y autodeterminada. Ni el Día, ni la propia Comunidad la consideramos como nuestra, como leonesa, ni en la parte ni en el todo.  Sí como una imposición.