16 de julio de 2017

El ICAL nos obsequia con “su” encuesta

A los ciudadanos de Valladolid y Palencia les va bien la comunidad  y se oponen con su respuesta, según ICAL, a que se hable de separación del ente: de León, sea sólo como provincia,  o como región junto con Salamanca y Zamora.

Una encuesta oficial promovida por quien domina el ente, que todos sabemos cómo se las gasta en dirigismo usurpador, cocinada de salida, esto es, mediante preguntas interpretables,  y posteriormente en el posible manejo de los datos, no debemos permitirnos que  nos lleve a error.  14 de julio de 2017.  

Mis apreciaciones:
Movimiento ciudadano en facebook. Más o menos, allá por marzo del 2017 se empezó a hablar, con cierta intensidad,  de encauzar el movimiento sociocultural  triprovincial  para indagar en el sentir leonés. Encontrar en qué grado subyace la leonesidad, y de ser así, cómo recuperar la vital condición de Pueblo Leonés. Si decimos leonesismo es igualmente válido. Digamos “SER LEONÉS”

Recuerdo que propuse la conveniencia de unir las asociaciones vigentes, y hubo quien dio como necesario la formación de un Grupo que aunara esfuerzos, de ahí surgió Gran Concejo del País Leonés.

Como sugerencia, la idea era: Conocer si hay conciencia de Pueblo Leonés, en las tres provincias  de la Región Leonesa, ¿en qué grado?

Qué posibilidades hay,  ante una tibia, silente o incluso nula presencia del condicionante de leonesidad territorial, social, triprovincial, en los conciudadanos  que compartimos región, e identitaria,  para intentar la consolidación en su caso o la reactivación en el más desfavorable. Saber a qué nos enfrentamos, para jugar bien nuestras bazas regionales.

Uno, a tener en cuenta, sería valorar las posibilidades  que se detectan en el campo de actuación del movimiento asociativo. Esto es, la influencia  que lo cultural, tradicional o costumbrista,  llega y motiva  a la ciudanía. De momento en cada provincia con lo propio.

Y desde ahí, intentar una puesta en común de los valores coincidentes o que se comparecen, para  que sean trasladado a través de las asociaciones con una base común compartida,  cada una en su campo o dominio. Todos a una... ¡UNIÓN!

Cada asociación hace su labor, impagable, en cuanto a conservación de valores culturales, por ejemplo, que siendo de vital importancia conservar…

Gran Concejo, en fase de formación, puede ser la plataforma de unión, intercambio de pareceres, planes de trabajo, para que el asociacinismo  cultural pueda cultivar en la sociedad triprovincial el sentimiento conjunto de lo leonés.  ¿Es imprescindible? Creo que ¡no!, una coordinadora elaborada por todas o alguna de las asociaciones vigentes, que estuvieran en la idea, podría ser más que suficiente para indagar en el sentir popular del “Ser Leonés”, su vitalidad y afianzamiento.

Vimos como conveniente conocer el número de asociaciones triprovinciales existentes, y tratar de llegar a ellas en busca de unión. Por supuesto, tratando de poner en valor compartido unos principios básicos de comportamiento. No la unión plena, que es dura de conseguir. Lograr puntos de unión para la partida nos podría llevar a:

Nuestra encuesta

Me refiero a una consulta popular que podían programar y realizar  las asociaciones socioculturales  ejercientes en las tres provincias herederas del Reino de León, hoy Región Leonesa.

Región tolerada de palabra  o en letra pequeña (no de facto) por la Junta autonómica del ente que nos engloba.

La situación actual del País Leonés es de permanente absorción  en todas sus facetas  (incluso usurpando historia) por el ente autonómico, dado su furor unificador.

Unitarista desde los orígenes, bien tramitado por la parte castellana, que encabezaba Valladolid, en busca de castellanizar todo lo leonés. Lo castellano leonés, surgió posteriormente, se hubo de pelear para que nos se citara tal amasijo como un pueblo único ¡que no existía!, aunque estaba en el interés máximo del ente.

Ante los movimientos defensivos leoneses, de modo notable en la provincia leonesa,  de rechazo a tal unificación, más la labor del Procurador del Común, don Manuel González, dentro su movilidad institucional, se sustituyó aquella nominación por la de castellano y leonés.

 Tengamos presente que no es lo mismo castellanoleonés que castellano y leonés.  Cuando nos referimos por ejemplo a los ciudadanos del ente, en el primer supuesto se presume de fusión, y en el segundo  se sobreentiende  una dualidad. Si bien ésta la vengan empleando sin pudor de ningún tipo los unitaristas políticos del ente como si de una singularidad se tratara. 

Tanto una como otra son inaceptables por los leoneses. De menor daño la dual, pero lleva implícito también un cierto grado de asunción del ente.

Pero no nos engañemos, quienes hacemos posible esta comunidad somos los ciudadanos. Mediante el voto colocamos a los políticos en labores dirigentes, de supuesta oposición o para la simple vivencia partidista y personal. Resultado: estamos donde nos merecemos.  Se me puede contestar que no todos: ¡Por supuesto!, pero en democracia mandan las mayorías.


9 de junio de 2017

Un museo y una plaza

El Museo en ciernes, proyectado para el “patio del Seminario” a fin de  tener puestos en valor durante todo el año los “pasos” que sacan a la calle nuestro papones en la semana penitencial, hoy bien trufada de variedades turísticas, como es de sobra sabido ha estado frenado por las catas arqueológicas. 



Aunque éstas supongan, ni más ni menos, la lectura en piedra de un pasado que todavía conserva muchas incertidumbres, desde el primer momento, según costumbre, se intentó minimizar los hallazgos.

Ahora, ¡sigue adelante!  Ya no se va a tapar sin más, ¡todo!;  se dejarán observables algunos restos, según dicen  Los adjetivo así por cuanto ahora la idea aparentemente más generosa de “Patrimonio”, lo admitan así o no, surge ante la repercusión  mediática, la movilización ciudadana demandando respeto, más los atisbo de profesionalidad que conservan los expertos sobrenadando a la obediencia debida al poder político, que demandan  no tensar más la cuerda de la incomprensión hacia lo leonés.

Entre observables y visitables, hay todo un mundo de valores. Colocar un letrero explicativo, sobre un lugar o una “piedra” a la vista, no cumple ni con el pasado ni con el presente leonés. Y no importa que la información sea sobre lo romano o lo medieval de forma aislada, diferenciada o  en conjugada simbiosis, el visitante prefiere ver, y nosotros, los leoneses, además ¡comprender!

Leer, por ejemplo: Tiene usted, amable visitante del Museo de la Semana Santa Leonesa,  bajo sus plantas el origen romano en piedra de la ciudad que hoy conocemos como León.  No va más allá de ser  la carta de un menú que no vamos a degustar.

Paralelamente en el tiempo, con un empecinamiento desaforado, los políticos y técnicos municipales del consistorio capitalino están inmersos en algo más que el remozado del suelo medieval de nuestra Plaza del Grano.  Insensibles, siguen adelante, sin importarles la opinión pública. 

  
Finalizados los trabajo, tal vez esperan complementarlos con otro letrero que rece: Visitante, está usted pisando una plaza que hemos acondicionado  para su solaz,  el canto rodado lo hemos recolocado asentado con visión moderna, realzando la cota hasta alcanzar la que están marcando las nuevas aceras proyectadas y ejecutadas en los comienzos del  siglo XXI para que usted transite cómodo.

Y luego, como un remoquete o ironía de lo que fue, perdido el sabor  de lo medieval, el pasado que hasta ayer podíamos degustar, quietud y encanto perdidos en una sola pieza, dirán orgullosos: nuestros antepasados se conformaban con tan poco, que los materiales más a mano les valían para su sencilla cotidianeidad circulatoria.

Lo leonés parece estar siempre en el punto de mira del arma destructora de la Junta autonómica, bien apuntalada por demasiados políticos "de León". Últimamente lo hemos visto en Lancia, y ahora, con la anuencia consistorial PP capitalina, en la Plaza del Grano. La maldad de dejar pasar los tiempos para otorgarla la declaración de Bien de Interés Cultural (por supuesto leonés) que hubiera frenado todo tipo de actuación,  lo pone en clara evidencia, pero al poder autonómico le da igual que se note, el respaldo inconsecuente de los políticos “leoneses” con amplias tragaderas medrando en  el ente autonómico, son su mejor soporte.

Dos cosas hemos de tener claras lo leoneses de a pie. Callando actuamos de colaboracionistas, y votando a los que nos anulan, depositamos en sus manos la llave de nuestra historia.



25 de mayo de 2017

"El Bueno" de Guzmán de blanco

En 2017 "la Cultu" está a punto de ascender a mejor categoría. La Región Leonesa todavía permanece estancada en la  agobiante autonomía que nos impusieron...  





           En 1998 dije...     

             Ayer” vi a Guzmán de blanco  
        Ni bien ni mal me pareció la idea, si acaso chocante. Mas, sí me recordó otra ocasión, aquélla en la que, un intrépido leonesista le colocó, poco menos que en la mano, una bandera de León. Momento histórico de euforia reivindicativa.

         “Ayer” vi a Guzmán de blanco
     Una gran camisola de albo color, como la que ha venido siendo parte integrante de uniforme del primer equipo  de fútbol capitalino, la Cultural, cubría con torpeza su robusto y vestido tórax.  El número 12 en rojo destacaba sobre su espalda un tanto encorvada por el peso heroico de sufrido defensor, angustiado por su hijo, momento duro plasmado en bronce.

        “Ayer” vi a Guzmán de blanco
     Sobre su  pecho se podían leer, alterando el inmaculado espacio de la ocasional tela, unos rótulos de propaganda pagada. Es práctica moderna que un “patrón” o patrocinador, al que llaman, o se conoce genéricamente con el barbarismo españolizado de esponsor, implante algo más que su anagrama a cambio de un importante  apoyo económico para el equipo anunciante.
          
Y precisamente ese valor material, el que los rótulos pagados imprimen al uniforme deportivo culturalista de hoy,  me refiero al empresarial del que paga, sea quien sea éste; tan distinto a otro valor, el de abnegación del propio Guzmán,  “ayer”,  y para la circunstancia, más me hubiera agradado su ausencia.  Otra cosa es que asuma lo original de la idea de infundir ánimo a los leoneses, para la ocasión, con la complicidad del “bueno” de Guzmán con camisola.

        No obstante, si me encontrara ante el dilema de tener que elegir una de las dos ocasionales imágenes de Guzmán, ambas ya en el recuerdo gráfico: como culturalista o como leonesista; sin dudar preferiría esta última, por más emotiva para mí, y su mayor afinidad con el comportamiento y leyenda de nuestro “paisano”, estático en su pedestal siempre, pero gestual, recordatorio activo de una actitud difícil y dolorosa. 

      El brazo armado, cubierto hasta el codo por la manga de la camiseta, parecía señalar con más efectividad que nunca hacia la estación, recordándonos el dicho popular de: a quien no le guste León ahí tiene la estación.  Pero desgraciadamente no será solamente ésta, sino que la acompañarán  las vías férreas  - el atenazador dogal férreo –; y   permanecerán inamovibles,  a tenor de las últimas propuestas del consistorio,   para ser señaladas  por la diestra del bravo defensor de Tarifa,  como un oculto  deseo político de cortas miras.

       Y no es cuestión de pasar sobre las vías, o por debajo de ellas, ni aún siquiera para hacer la gran prolongación de Ordoño II que soñó y proyectó Valeriano Campesino, personaje leonés más emprendedor que político, para el que ir cuasi en línea recta hasta el santuario de la Virgen del Camino era un reto electoral en su momento.


      Ni de  intentar comunicar por túnel con los espacios de terrenos hoy muertos, allende los raíles,  buscando recalificaciones.  No.   Hay que suprimir el dogal, así, primero, desaparecerá para siempre el desesperante paso a nivel del Crucero, y,  de “rebote”, el proyectado estadio de fútbol vecino al Pabellón de deportes,  ganará en legitimidad en cuanto espacio adecuado.

 Aunque cosa bien distinta es poder justificar la gran inversión dineraria para la  ejecución material del coliseo, sin el gran equipo que le dé la oportuna réplica deportiva, que goce de clientela suficiente para su sostenimiento y no tenga que seguir buscando la dádiva generosa municipal, del dinero de todos, incluidos los que  no participan o gustan de ese deporte.

 Pero sobre todo, lo notoriamente importante de la pedida supresión de los raíles, es que, de manera efectiva, se integrarían en la capital y sin barreras, los barrios de San Francisco de la Vega, La Sal etc. sus gentes, los sufridos vecinos.  Suponiendo además un gran paso hacia la imprescindible expansión capitalina, si es que ir en busca de una futura ciudad media y moderna es nuestro deseo.  Mas siempre que ésta haya sido pensada con detenimiento y no tratada de ejecutar a golpe de efectividad  o de propaganda o de ambas al alimón,  como se viene haciendo en el “casco”; en muchos casos con la improvisación de “un si sale”, al rebufo de los dineros europeos transitorios.

“Ayer” vi a Guzmán de blanco
Me hizo recordar que aun permanece solo en ese difícil menester de ornar la ciudad.  Años, muchos años ha pasado como digno representante en solitario de esa faceta histórico-ornamental, y la ha cubierto con la dignidad de un defensor de lo propio y  de lo ajeno a él encomendado,  de un defensor impávido; recordándonos que esta última faceta se ha podido trasladar al carácter, más bien frío,  como nuestro propio clima, de los leoneses de hoy.

 Hasta el advenimiento de algunos bustos, ¡menos es nada!,  del P. Isla, Ángel Barja, Magdaleno, por ejemplo, Guzmán supo, si excluimos al mitológico Neptuno, ser uno y solo, para la fotografía de recuerdo.

 “Ayer” vi a Guzmán de blanco 
Fue bonito en tanto duró como ilusión.  Espero no tener que verle de negro luto por asuntos de más calado,  por la intransigencia de unos y la poca fe de otros, “in albis” del propio valor leonés a conservar y defender.



18 de mayo de 2017

Patrimonio arqueológico leonés

Nunca nos ha ido bien a los leoneses en este menester. Nuestro patrimonio arqueológico, que ha venido apareciendo, no especialmente por sorpresa, puesto que más o menos se podían esperar hallazgos en determinados lugares, no ha gozado de  la dedicación presupuestaria pertinente en el régimen pasado. Nada generoso.

Después la Comunidad autonómica a la que nos acoplaron tras la Transición, y toleramos, ha tenido actuaciones poco claras, siempre de dudosa eficacia, tal como si les incomodara todos lo leonés que sonara más que lo castellano.  Lo suyo ha sido, una vez descubierto,  documentar los hallazgos  (decían), después volver a enterrar (con protección, indicaban). Ponerlo en valor ha venido pareciendo un  lujo que, según actúan los dirigentes, no nos merecemos los leoneses.




Hace unos días en Diario de León publicaron un artículo de opinión mío en el que mostraba mí parecer sobre los restos encontrados en el Seminario, junto a la Catedral, romanos y medievales.  Los factotum autonómicos ya decidieron taparlos. ¡Y mira que las catas realizadas prometían! A la parte eclesial “dueña” del patio excavado,  parece irles muy bien esta decisión de tapar. Si luego patrimonializan el Museo de Semana Santa, redondean el tema. Invito a su lectura...