18 de febrero de 2015

Un Ginkgo en el Parque Quevedo

En el parque de Quevedo un Ginkgo nos muestra sus cuatro caras estacionales.

La música de Vivaldi, sus "Cuatro Estaciones", dan valor a las imágenes.

Es,  el que animo a ver a los visitantes, un montaje fotográfico de instantáneas tomadas en su momento, procurando un mismo encuadre, sin buscar espectacularidad, sí definición extrema, cual variante visual de cada etapa anual. 

Estas cuatro fotos fijas sirvan como anuncio: 






















 


















Este es el vídeo:

9 de febrero de 2015

¿Quién se empodera?


Desde hace un tiempo, he venido haciendo un seguimiento de PODEMOS, digamos mediático como método elemental, por cuanto se trataba de una nueva formación política. Me parecía muy interesante como conjunción popular, el pueblo por el pueblo, de círculos ciudadanos que me recordaban nuestro Concejos, modelo de participación vecinal democrática. Muy útiles para la vida comunal.

En los Círculos, como forma participativa ciudadana, disconforme con la trayectoria política (plural) de España, a la clase política dirigente se empezó a denominarla “la casta”, o para ser más exacto a otorgarla así un cierto tufillo peyorativo. Se cuestionada su proceder, a la par que se hablaba de poner un especial empeño en frenarla. Pero a todos por igual, sin matices.

En los círculos más entrenados  llegó a primar un valor específico, o las voces a sonar más conjuntadas, la gran diversidad se posicionaba por tonos de voz: Círculo Sectorial Estatal, Empleados Públicos, Claro que Podemos (Pablo Iglesias), Círculo de Enfermeras…

Y empezaron a tomar posiciones,  o si se prefiere a liderarlos, mujeres y hombres, ciudadanos, cuyos nombre son ya conocidos, y que surgieron primero como candidatos y luego por haber sido elegidos en las “urnas”.  Y empezaron desde sus puestos a lanzar su voz,  pues ciudadanos interesados en ello emitieron su parecer en forma de voto electrónico.  Y ahí tenemos a PODEMOS, con el líder supremo Pablo Iglesias, como estadio nacional, con personas que accedieron al CC, al mando central,  desde distintos lugares. Muy esquemático pero creo que suficiente, a modo de entradilla.

En León, capital y provincia, no faltaron quienes de forma decidida se incorporaron al movimiento Podemos, y eso llevaron como mérito en su haber; pero sin tener en cuenta lo que debió significar, ya en origen, su representatividad como miembros de un pueblo, Pueblo Leonés, maltratado  políticamente desde los inicios autonómicos, tanto en lo social como en lo económico, sin olvidar el intento de anulación identitaria. ¿Acaso el sentimiento del “ser leonés”, no ha formado nunca parte de su motivación?   ¿O es que ni una brizna del sentimiento leonesista  les ha alcanzado?, ése que está fuertemente arraigado en los leoneses, como es natu ral dado el origen. ¿O no conocen la leonesidad?,  la que “imprime carácter”.

Si su respuesta era no a estas últimas dudas, mal empezábamos.  Tal como se ha podido comprobar, unilateralmente, de forma insensible, no han sabido  captar el sentir leonés, nada de cuanto ha sucedido aquí negativamente, fácilmente de asimilar leyendo y escuchando, lo han querido plantear en CC de Madrid, en el que  “tenemos” los leoneses un representante generalista, ciudadano global al parecer, o de amplio espectro, que deja diluir su origen y sentimiento de pertenencia al terruño, sin abrazar al ciudadano más próximo, para enlazarse supuestamente con el extraño.
 
La frase empoderarse (el ciudadano) vale para todos menos para los leoneses, que han de ser condenados a la despersonalización diluida en la castellanidad, o como apéndice de ella. 

Y en ésas estamos cuando se anuncian los procesos municipal y autonómico. Si no se sienten leoneses, o no les importa ser castellanoleoneses por imposición política, su encaje en el ente que promociona esto, puede ser perfecto con visión autonomista castellana, pero eso sí, pasaran a engrosar la lista de los  que pretenden sojuzgar al pueblo leonés. Así lo proclamamos ¡luego existimos!
 
Pablo y Sofía, en las elecciones internas de Podemos, Municipales y Autonómicas que se avecinan, figuran en los primeros puestos, de modo que la aceptación de lo castellanoleonés está asegurada. Otro daño a  lo leonés se cierne sobre nosotros. Si no han sabido, o querido escuchar a sus conciudadanos hoy, están situándose en el lugar idóneo para  no escucharlos mañana;  pero eso sí, llegado el momento, con gran osadía,  nos pedirán el voto.

Ninguno de los tres candidatos a una supuesta Secretaría General de Castilla y León, en los comicios internos, ha hecho la más mínima alusión a esta Comunidad como impuesta, cuando, precisamente, desde el más alto estamento nacional en su día, ocupado por el muy bien “encastado” político Martín Villa, se forzó la misma.


Pablo, el de León,  bien arraigado en Podemos, al lado de su tocayo, el gran líder, parte como favorito; se pone como meta en las elecciones autonómicas venideras echar al PP,  lo que viene a sonarnos como un “quítate tú que me pongo yo”, todo un programa de intenciones. La “casta” ignora a los leoneses con identidad diferenciada, y ellos, los Podemos de León intentan sentenciarlo sempiternum.

“Reconstruir y Reconquistar” ha dicho Pablo Fernández, tal como si fuera a asumir el papel de nuestros monarcas “reconquistadores y repobladores”; y  reconstruir lo podemos asimilar a repoblar, lo que bajo su ingrato planteamiento sería: ¡Ea!, todos castellanoleoneses.

El salmantino,  Fernando Gil, también quiere reconquistar, en su caso derechos ciudadanos, tirando de “sensatez y sentido común” y “de respeto a la libertades”. Ignoro si dentro de su condición de salmantino incluye el más general o “global” de leonés; y lo de libertad es para otros, los que nos quieren fagocitar; la nuestra, la de los leoneses, es tolerar amortización u olvido, lo podemos deducir de la consideración final en su “programa”: Acabar con la situación tan negativa en la que se encuentra el Pueblo CASTELLANO-LEONÉS. El guión parece que diferencia, pero el singular de pueblo unifica.  Progre, para “acabar con la situación negativa”, ¿cuál,  la de los ciudadanos a los que el ente no es capaz de fusionar? ¿O la de los leoneses en particular malmetiéndoles en una identidad autonómica?  Ambiguo, cuando coloca el guión. Y conservador para mantener un solo Pueblo, no importa que sea impuesto. Toca todos los palos, como se puede ver, ¡menos salvar lo leonés!

José Alberto Rodríguez es vallisoletano, estoy casi seguro que, como castellano, no encajará para sí la condición impuesta por el ente, ésa de castellanoleonés; pero que, en todo caso, sí  la dedicará a los de León como enlace y amarre. Cosa curiosa  habla de reflejar en su candidatura, “la diversidad de la Comunidad con presencia de todas las provincias, y los candidatos como representantes del ámbito rural en cada una de ellas”. ¿Una transversalidad castellanoleonesa señor Rodríguez, sin matices, a la pata la llana?

Pablo, el de León, intentará conseguir, bien avalado por el estamento central y  una vez ratificada su candidatura interna,  que Podemos sea en Castilla y León “la bandera de cambio de este país para iniciar una regeneración democrática”. Algo así como que  la “cuartelada” bajo la que el ente se asienta, con él o ellos  sea manejada cual símbolo nacional, la etérea Castilla, nominación con la que más de uno ha pretendido largos lustros representar a España.


Así las cosas, aparte de que los leoneses somos nada más que moneda de cambio, o nos tratan como la falsa moneda, fácilmente se llega a una conclusión: son éstos, los nuevos asimilados a políticos,  ¡quienes buscan empoderarse!

31 de enero de 2015

Dos personajes Leoneses y un político-ciudadano

Ayer en Diariode León quise traer a la memoria de los leoneses, en buena relación con nuestra historia más reciente, a dos de nuestros paisanos, comprometidos e implicados en ella; en la que han participado y ayudado a escribir y a describir. Aludo naturalmente al forzado momento autonómico que nos estamos viendo obligados a vivir.


Dos personajes leoneses y una identidad







                            








                   David Díez Llamas y José Magín González Gullón, 
han asomado con luz propia en estos últimos días  en los medios leoneses. Ambos personajes han terminado un libro.  David, con  “La personalidad Leonesa” ha completado una trilogía, que culmina su docta apreciación de nuestros entresijos evolutivos autonómicos;  y José Magín, a quien siempre citamos como Revillo, nos habla de su familiar saga de periodistas iniciada en esta tierra. De él también pudimos leer “ayer” un artículo de opinión en este medio: “La historia leonesa que se nos oculta”, en su mejor línea argumental puntual del daño autonómico inferido a León

El tema propuesto por ambos autores, también tiene concomitancias, desde el momento en que los dos son leoneses y han vivido con pasión lo nuestro, lo leonés; y se han propuesto, cada uno a su manera o con un índice más propicio,  contárnoslo al paisanaje. 

Aunque ambos rezumen leonesidad, no puedo dejar aquí señalada una implicación leonesista pareja;  la simple tentativa sería por mi parte una intromisión,  a la par que presuntuoso.  No se trata de mostrar su competitividad en ese sentimental  campo, ni procede, ni si intenta.   Me estoy refiriendo a los dos como  leoneses y comprometidos con su tierra, sin duda de gran valor para ambos.

 Como quiera que mi relación con ellos no ha guardado paralelismo, ni en intensidad ni en comprensión, no puede ser pues el sencillo apunte que con relación a ambos voy a dejar aquí,  del mismo porte y profundidad, añadiendo que  surge  de entremezclados recuerdos.  Entonces por qué los presento en la misma página, se puede preguntar el lector interesado en las cosas leonesas, de las que es imposible deslindar personajes y vivencias.  Creo que en las líneas que siguen se romperá la posible incógnita. En la identidad leonesa está la clave.

En la década antecedente al año 2000, emprendimos  un corto número de leoneses  un camino asociativo cultural, que nació como plataforma reivindicativa para manifestaciones públicas puntuales,  y terminó en una Asociación que denominamos Pro-Identidad Leonesa. Lo he dejado dicho en mi libro, nacido como revulsivo: “La lenta agonía de la identidad leonesa”.  Se trataba de un movimiento ciudadano que no “asustara” a los políticos y pudiera actuar no como Grupo de Presión, puesto que faltaban fuerzas y medios; pero sí, al menos, como Grupo de Persuasión.  Y creo que lo logramos
Necesitábamos a alguien con personalidad leonesa que la presidiera. No recuerdo quien propuso a Magín Revillo (González Gullón), pero sí que a él nos dirigimos sin demora. La acogida fue buena, hay que dejarlo señalado; pero  la negativa, por razones en relación con vicisitudes de orden crítico en lo profesional que atravesaba, dada su oposición al  modo de actuar del ente autonómico, nos hizo ver que podía resultar un quebranto  para todos. Y así lo asumimos.

El sociólogo Díez Llamas, desde los albores autonómicos comprometido con la causa leonesa, se acercó a la Asociación con una propuesta interesante, conseguir sacar a la luz un “decálogo” que tenía escrito, que denominaba Acuerdo por Identidad Leonesa. Nuestra andadura como Asociación por aquel entonces tenía ya recorrido, mediante actuaciones exitosas ante el Procurador del Común en defensa de la identidad leonesa diferenciada en los textos escolares.

Nuestra Asociación resultó un trampolín eficaz. Y no sin esfuerzo “persuasivo”, como nos gustaba mostrarnos,  conseguimos entre todos que fuera aceptado y firmado  por los partidos ejercientes en León, con excepción de IU, hay que decirlo, justamente el 25 de Abril del 2000.

No puedo finalizar sin dejar dicho claramente, aun cuando es sabido, que cada uno de ellos ha tratado de remover la conciencia de los leoneses, aportando datos y conclusiones el estudioso sociólogo,  informando y creando opinión el divulgador periodista. Ambos  con criterio leonés. Para ellos mi sincero agradecimiento. 

***

Como apéndice y en connotación con lo antedicho coloco aquí a un joven "valor político-ciudadano" que se ha venido colocando en PODEMOS; quien entre zozobras de inexperiencia lógicas, nos apunta o deja traslucir incomprensión hacia lo leonés y lo que es peor falta de disposición a escuchar a sus conciudadanos.                         
                 
Estos últimos día con motivo del afianzamiento de PODEMOS en León y respecto a su hombre en León, de dudoso sentimiento de lo leonés, Pablo Fernández, he escrito algunas cosas, esperando reacción y respuesta; vano intento. 

La más reciente, nótese que no digo la última, en otro blog, en el que le recomendaba leer el libro de David, una trilogía para comprender nuestro proceso autonómico. Por si el lector no quiere acudir al enlace que le he facilitado, traigo a aquí el fragmento que nos interesa:

...He dicho desconocer lo leonés, puede que por descuido, para ser generoso con la apreciación,  o desinterés hacia la cuestión leonesa, identidad y personalidad tan bien estudiadas por el doctor en sociología David Díez Llamas.    Por favor Pablo, lea y entérese. Su interesado desconocimiento ha quedado manifiestamente claro en sus últimas intervenciones en radio y prensa, a propósito de la diferenciación territorial de la región leonesa, en relación  con el  ente autonómico que nos engloba.




Con Pablo Fernández, los leoneses tenemos que aceptar que no "podemos" disfrutar del mismo derecho de los asistentes a la concentración de hoy 31 de enero 2015. Ni "podemos" empoderarnos como tales,  ni él está dispuesto a reconocer el País Leonés, sus derechos regionales e identitarios, y mucho menos el autogobierno. Su postura es remedo de la "casta" autonomistas del ente. 

25 de enero de 2015

La voz leonesa en las Cortes autonómicas

    Vaya por delante que cuanto sigue, va en clave de desencanto hacia PODEMOS,  aunque más bien debería decir Podemos León, toda vez que esperaba más comprensión para lo leonés, en todos los ámbitos.

    El líder de PODEMOS en León,  aspira al máximo poder partidista en esta autonomía  denominada  hoy Castilla y León.  Es válida la intención pues está oficialmente constituida, pero a fortiori, ¡no lo olvidemos!  La Región Leonesa, el Pueblo Leonés, los leoneses somos el único pueblo histórico al que se le negó el derecho a autonomía diferenciada, que además de esa afrenta ha de soportar, como el común de los ciudadanos, los menoscabos socioeconómicos que, en especial, los dos grandes partidos imperantes nos dedican.

      Al ente autonómico que padecemos los leoneses, es bueno recordar,  con la anuencia de los políticos a los que se ha venido votando, en principio se le intentó nominar con el fundido malicioso de Castilaleón;  más tarde Castilla-León; para finalmente colocar la Y entre los nombre de ambas regiones que parece poner cordura nominal diferenciadora. Esto aparentemente sencillo de ver, no lo es tanto de asumir como secuencia dañina, de imposición perseverante.

       Fue un logro, pequeño pero vital, que nos costó lo nuestro que fuera respetada y conservada la conjunción  diferenciadora en los libros escolares. De modo especial hay que ponérselo en el haber del que fue Procurador del Común don Manuel García Álvarez, junto a la supresión del gentilicio: castellanoleonés. En un párrafo del escrito de despedida que le dedicamos,  conocedores  ya del escaso margen de maniobra que se le permitía estatutariamente, decíamos así:

Mas, andando el tiempo, hemos podido valorarlo, junto a la supresión del gentilicio castellanoleonés por castellano y leonés, y a la promesa de controlar la terminología incorrecta y lesiva para lo leonés en los currículos escolares, como una labor de tacto y persuasión de fina traza diplomática. Y ello, debido fundamentalmente al escaso margen de maniobra que para su cometido, en letra estatutaria se recogía y en intención política se soslayaba.

Esto da idea  de la dolosa intención de los regionalistas del ente autonómico de fundir, confundir, pero no de compartir, y así hemos pasado a ser  el “primo” colocado en el furgón de cola del ente.

Una vez adscritos por imposición política, comprendimos que se debía estar políticamente representados en el ente,  transitoriamente,  porque su estructura nos resultaba dañina en todos los órdenes; de ahí el movimiento leonesista intentando dejarse  oír allí en plan reivindicativo y de denuncia, desde la primeras Cortes en Fuensaldaña. Algo que se ha de seguir haciendo, hoy más que nunca,  y entendemos como tarea para  los movimientos ciudadanos, si se siente leoneses, cuando toman relevancia y tratan de empoderarse.

Con los recientes movimientos ciudadanos nace Podemos, tras  severos análisis  de la realidad política de  España. Sus Círculos son ejemplo de reunión ciudadana para poner en común deseos y valores, un ensayo de tiempo y modo de hacer  en política.  Si bien a los leoneses, teniendo en nuestro  haber la gran democracia participativa de los Concejos Abiertos, no nos podía sonar como rotunda novedad tal disposición.

Pero hoy mi temor pasa por que, al transformarse Podemos en partido político,  las consignas emanen de arriba abajo, tratando de reconducir  la voz del pueblo, no sólo la  de los que acuden al “circulo”,  sino la voz de la calle, si resulta molesta. La mala coyuntura económica es algo a combatir con visión general, sin duda, pero quien sufre ésta y además está siendo marginado identitariamente, ¿no ha de ser tenido en cuenta también como ciudadano marginado en el sentido expuesto? 

En nuestro caso reclamar autonomía, diferenciación popular, para seguir identificándonos como leoneses, no sólo es algo a comprender y defender por machaconería repetitiva, debe surgir por convencimiento desde  la comprensión de la cuestión leonesa. Si decimos que el control sobre lo leonés siempre  ha sido perseguido desde el poder castellano, simplemente estamos marcando una realidad constatable.

Si el ente está montado desde la imposición política, como se ha repetido hasta la saciedad, con pruebas y hechos, no valen los paños calientes cuando PODEMOS prepara su  desembarco como fuerza política en el ente.  Se lo pueden escuchar al pueblo leonés,  a poco interés que pongan en ello. Lo leonés ni ayer  fue castellano,  ni hoy es castellanoleonés.  Ambas cosas rechinan por igual en los leoneses. ¡Púlsenlo!

Cuando Pablo Fernández, llevado por el ánimo de agradar a los leoneses, sus futuros votantes, dice aquello de “Podemos es partidario de una consulta para que los leoneses decidan si quieren la autonomía,   daba a entender dos cosas,  que sabía de la reclamación popular de siempre, la comprendía,  y  que estaba dispuesto a revalorizarla. 

El gran círculo autonómico  que quiere entrar a controlar,  es mixto, repito y complemento, es mixto por imposición, un dato a tener en cuenta en todo momento. Y a esa parte de supremacía por imposición,  esto es a la parte castellana, también hay que agradarla, o su elección como  secretario autonómico, y leonés, sería algo más  que dudosa.

 No tardó Pablo en replegar posiciones.  Lavándose las manos con lo de “no cierro la puerta a la autodeterminación,” coloca el freno de mano  del sine die:  “pero ahora mismo no es una prioridad”. ¿Para cuándo?  ¿Acaso  debe primar el criterio personal sobre mandato popular?  Si el pueblo “puede y debe hablar de todo y participar en las decisiones”, desde ya debe ser escuchado, la coyuntura autonómica indeseada para los leoneses está ahí,  y vigente,  y por lo tanto el remedio debe ir perfectamente recogido en el programa autonómico  de Podemos, Máxime cuando ha de buscar el voto en el caladero leonesista.

No puede estar exento de satisfacción contemplar cómo se revuelven nerviosos  en sus asientos los autonomistas del ente,  ante los primeros movimientos de Podemos de cara al ente.  Y no se les ocurre otra cosa que agitar los fantasmas del miedo, como si fuera una tropelía el que llaman “primer proyecto de Podemos para Castila y León”: “dividir en dos la comunidad”. ¡Pues sí que nos va a dar miedo a los leoneses sentirnos libres y diferenciados, escapando del  yugo anexionista que nos han colocado!, será para la parte castellana: ¡cuidado! “se nos escapa el momio”.

 En el campo socioeconómico, en el de las infraestructuras, o el industrial,  hemos sufrido desde el primer momento afrentas como el cierre o la no recuperación de la línea férrea de la plata, los puertos secos que se llevaron hacia la parte castellana,  el AVE, tarde y raquítico por una sola vía, el Centro para control de éste sin inaugurar y  robándole la función,  Torneros como polígono ferroviario, corredores y viales que se nos niegan dado el afán concentrador de poder, últimamente sacándonos del  corredor del Atlántico y pasando por Valladolid, enseñan la oreja sin piedad.  Y un largo etc. He citado lo que me ha venido a la memoria, no es éste el terreno en el que me muevo, pero no dejo de observar cómo se nos ha ido marginando y actualmente se nos ningunea descaradamente ante Europa perdiendo subvenciones.
  

Podemos León no pueda tardar en posicionarte ante los agravios citados. Y empezar un plan de reivindicaciones para la Región Leonesa, si es que así la reconocen.  ¿O es que quienes se mueven en los círculos leoneses adolecen de criterio leonés reivindicativo?